El 18 de mayo, EcoCitizen fue invitada a pronunciar el discurso de apertura en la segunda reunión matutina de la red de defensores de la diversidad, la equidad y la inclusión (DEI) del Banco Europeo de Inversiones, celebrada en la sede del Banco en Luxemburgo. El mensaje que transmitió EcoCitizen fue muy claro en lo que respecta al diseño inclusivo de las infraestructuras: cuando se diseña un proyecto, ¿quién se beneficia de él?
¿Quién se beneficia?
“En todos los proyectos hay que plantearse la pregunta adecuada: ¿a quién beneficia? En una sociedad ideal, la respuesta debería ser «a todo el mundo»,”, afirmó Adriana González, directora de EcoCitizen.
Adriana ilustró este punto con una imagen muy conocida, la cola que se forma frente a un baño público de mujeres, y se preguntó por qué, en tantos países, las diferentes necesidades de hombres y mujeres siguen sin tenerse en cuenta en la fase de planificación, antes de que se construya la infraestructura.
“Hay que plantearse la pregunta adecuada en todos los proyectos: ¿a quién beneficia? En una sociedad ideal, la respuesta debería ser: a todo el mundo”.”
El coste de pasar por alto esas necesidades no es solo social. Cuando no se tienen en cuenta las diferentes necesidades de los usuarios, las infraestructuras quedan infrautilizadas o son rechazadas de plano. Las ciudades que han adoptado un enfoque inclusivo en materia de planificación, entre ellas Viena y Barcelona, presentan resultados económicos y sociales notablemente mejores.
El diseño inclusivo en la práctica
Salvatore Coppola-Finegan presentó ejemplos de Costa Rica en materia de energías renovables y restauración forestal. Maricruz Vargas clausuró la sesión principal explicando cómo se puede hacer cuantificable el diseño inclusivo, convirtiendo la cuestión de quién se beneficia en datos verificables que sirvan de base para las decisiones y los informes de los proyectos.
Los directores generales del BEI reflexionaron sobre los avances del Banco a la hora de reorientar la financiación hacia resultados sociales y medioambientales, incluidos el clima y la igualdad de género, al tiempo que reconocieron que la integración de estas consideraciones entre el personal de primera línea y los clientes sigue siendo un proceso en curso que requiere el desarrollo de capacidades y un apoyo desde las primeras fases.

