*ACTUALIZACIÓN: El 20 de mayo, la Asamblea General de la ONU aprobó esta resolución por abrumadora mayoría. El debate jurídico ha terminado; eso significa que ahora los Estados tienen que aplicarla, ¡en serio! Enhorabuena y GRACIAS OTRA VEZ Estudiantes de las islas del Pacífico luchan contra el cambio climático.*
El 2 de mayo, el texto final de la resolución de la Asamblea General de la ONU en respuesta a la 2025 Corte Internacional de Justicia (CIJ) Dictamen consultivo sobre el clima se publicó. El mandato es claro: la ley está asentada y ahora hay que hacerla operativa.
El proyecto de resolución no se disculpa. Reconoce formalmente el cambio climático como un “desafío sin precedentes de proporciones civilizatorias.” Y lo que es más importante, no se limita a pedir a los gobiernos que se esfuercen más. Reafirma explícitamente que, en virtud del derecho internacional, incluidos los derechos humanos, el derecho del mar y el derecho consuetudinario, los Estados tienen la obligación estricta de proteger el sistema climático. El texto señala formalmente la conclusión de la Corte de que el incumplimiento de estas obligaciones constituye un hecho internacionalmente ilícito, que exige el cese, la no repetición y la plena reparación a los Estados perjudicados.
Salud planetaria y auténtica sostenibilidad
En EcoCitizen, vemos esta base legal a través de la lente de la salud planetaria. La ciencia deja claro que es necesario actuar con urgencia para garantizar un futuro seguro, resistente y próspero para toda la vida en la Tierra. Un medio ambiente limpio, sano y sostenible no es un objetivo político abstracto; como señaló la CIJ, es una condición previa indispensable para el disfrute de todos los demás derechos humanos, como la vida, el agua y los alimentos.
Sin embargo, sabemos que para lograr una auténtica sostenibilidad, tenemos que ir más allá de cuadrar las cuentas con la naturaleza: tenemos que regenerar.
Acortar distancias: de la política a la realidad de primera línea
Trabajando desde nuestra sede en Luxemburgo, en el corazón de la UE, estamos profundamente integrados en la ciencia aplicada de interés público en contextos globales, especialmente en Mesoamérica, y vemos las desconexiones estructurales todos los días. Una auténtica justicia climática y natural requiere algo más que declaraciones. Significa tender puentes entre las políticas de alto nivel y las realidades de primera línea. Desde la investigación y la gobernanza hasta la acción medible sobre el terreno, necesitamos soluciones prácticas a escala regional que empoderen activamente a las comunidades locales, los pueblos indígenas y los pequeños agricultores que realizan el trabajo diario de restauración ecológica.
La resolución de la AGNU empieza a anclar estas necesidades en las obligaciones jurídicas que los Estados se deben mutuamente. Exige vías de aplicación coherentes con los mejores conocimientos científicos disponibles y pide al Secretario General de la ONU que controle su cumplimiento.
Llamamiento a la acción
Todos los gobiernos deben poner de su parte para forjar un futuro regenerador. Los mecanismos legales ya están sobre la mesa.
Hacemos un llamamiento a todos los Estados para que copatrocinen la resolución y voten SÍ el 20 de mayo.
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